Así como el comer y el respirar son vitales, el desechar lo que entra a nuestro cuerpo que no es benéfico o requerido también es de gran importancia, pues de no ser así estaríamos llenos de sustancias perjudiciales para nuestra salud, el excretar a través de la orina, sudor u otros medios nos ayuda a eliminar lo que nuestro cuerpo no necesita.
La excreción es
un proceso fisiológico, que le permite al organismo eliminar sustancias de
desecho y tóxicas para el cuerpo, manteniendo así en equilibrio la composición
de la sangre y
otros fluidos corporales.
En muchos
invertebrados, los órganos excretores son los nefridios.
Los artrópodos terrestres (arácnidos, insectos y miriápodos)
tienen unos órganos especiales derivados del intestino conocidos como tubos de
Malpighi.
Los órganos del cuerpo
humano y de los otros mamíferos que participan en la excreción:
Hígado. Expulsa al
intestino productos tóxicos formados en las transformaciones químicas de
los nutrientes,
estos desechos se eliminan mediante las heces.
Glándulas sudoríparas. Junto con el agua
filtran productos tóxicos, y eliminan el agua, aunque es una respuesta a la
temperatura.
Riñones. Hacen una
filtración selectiva de los compuestos tóxicos de la sangre. Regulan la
cantidad de sales del organismo. Los riñones junto a los órganos canalizadores
de la orina forman el aparato urinario.
La excreción en plantas es
una función que realizan para sacar sustancias que luego pueden ser utilizadas
por ellas mismas para realizar sus funciones de fotosíntesis y
de respiración, o bien, acumularla en sus vacuolas para sustancia de
reserva.